El reto
Una consultora internacional había crecido por adquisiciones durante una década, integrando equipos en 12 oficinas distribuidas entre España, Reino Unido, Alemania, Francia y Países Bajos. El resultado era un escenario fragmentado: tres tenants de Microsoft 365 distintos, dos versiones de Windows Server obsoletas, cuatro proveedores locales de soporte sin coordinación y una identidad corporativa repartida entre directorios activos no federados.
Los síntomas eran los esperables: incidencias duplicadas, tickets que rebotaban entre proveedores, costes de licencia descontrolados, plantilla incapaz de colaborar entre oficinas y un riesgo creciente de seguridad por permisos heredados de años sin auditar.